Qué hacer con las pilas gastadas


Las baterías desechables que se usan en artefactos de cocina o de cualquier índole, son residuos bastante peligrosos para el planeta por contener ácidos, metales pesados y otros compuestos químicos. Por ejemplo, un par de pequeñas pilas AA que usamos en una batidora de mano podrían contaminar más de 200.000 litros de agua. Así de importante es la manipulación de estos objetos.

Generalmente usamos las pilas sin pensar que acumulan y generan energía eléctrica gracias a un proceso químico en el cual pueden intervenir elementos altamente tóxicos como el Mercurio o el Cadmio, entre otros. Si las pilas se botan junto con los desechos domésticos y no tienen la suerte de pasar por una separación para reciclaje, lo más probable es que terminen en rellenos sanitarios donde son triturados o pierden la envoltura que los recubre. Por gravedad, los compuestos tienden a filtrarse en el subsuelo y pueden llegar a afectar las aguas subterráneas o los terrenos de cultivo.

Algunas recomendaciones que pueden tenerse en cuenta para manejar adecuadamente estos materiales son:

  • No tirar las pilas en el bote de la basura. Se pueden almacenar en recipientes plásticos, preferiblemente tapados, en lugares secos y protegidos de la luz solar. Cuando haya suficientes, lo mejor es buscar los recolectores especializados que hoy día existen en muchas ciudades, y que generalmente dependen de los ministerios de medio ambiente o de salud en cada país; la finalidad de los recolectores es devolver las pilas a los fabricantes para su reutilización o desintegración adecuada.
  • Existen algunas creencias de que las pilas pueden recargarse por sí solas si se dejan expuestas al sereno nocturno o en el refrigerador. No se debe llevar a cabo estas prácticas bajo ninguna circunstancia, ya que siempre existe el riesgo de que las pilas se mojen o se dilaten y se acelere la degradación de la envoltura, o que escapen elementos que pueden contaminar los alimentos. Las pilas nunca se deben exponer a temperaturas extremas.
  • Nunca hay que quemar o abrir una pila gastada, pues los químicos se desprenden y se dispersan en el ambiente, en el agua o en la piel humana; además, algunos son altamente reactivos al calor o inflamables.
  • En lo posible es mejor usar pilas recargables, que aunque cuando terminen su vida útil deben tener un manejo similar, suplantan muchos pares de pilas desechables y almacenan una mayor potencia. Aunque tienen una costo más alto e implican la compra de un cargador y el consumo de corriente doméstica, al final son más económicas si se comparan con la compra continuada de pilas desechables.

Estas recomendaciones aplican para pilas alcalinas o de litio cilíndricas y cuadradas de cualquier tamaño, pilas de reloj (las que tienen forma de pastilla), baterías de celulares y otros equipos electrónicos.

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